Los contemplo en muchas aceras, congelados en el tiempo, como si no llegara el día que ya hace mucho pasó. Esperando. Contemplativos. Reflejo de leyendas. De lo que fuimos, somos y seremos. Pero el día parece no llegar, ya nunca podrá llegar, ya pasó… El tiempo no perdona. Las inquietas agujas de los relojes corren sin parar. Quizá simplemente sea un error y no haya magia alguna en todo esto. O quizás si la haya, y ese sueño se resiste a desvanecerse en el olvido. Sin pena ni gloria pasó aquel día que no quieren recordar, que no quisieron ver, que sueñan con que vuelva a llegar. Tal vez deberían desaparecer. Petrificarse en los libros de historia. O quizá deban resistir. No lo se, pero allí están. Indiferentes a los viandantes. Esforzándose en remover conciencias. Conciencias alienadas, difíciles de despertar. Tal vez dentro de un año… o de dos… el sueño que compartimos… 23 de Abril de 2.009… fecha que ya pasó, sin pena ni gloria. El otro día me comentaban que hemos vivido la última manifestación en defensa del aragonés. La última… la última porque por fin tendremos una ley de lenguas que logre revivir ese corazón que ya apenas late… o la última porque ya no habrá nada por lo que manifestarse. Suena duro, muy duro. Y más cuando viene de quien viene. Se me puso mal cuerpo al oírlo y se me pone al recordarlo. ¿Qué estamos haciendo? El sueño que compartimos dicen… Para ellos será un sueño, de esos que cuando te despiertas y te pones en pie ya no recuerdas bien. Para otros una realidad… Allí permanecen. Esperando que la empresa encargada de la publicidad los arrugue, los rompa, los tire a un contenedor y otros ocupen su lugar. Sueños…
